No puedo vivir sin ti
- 4 feb 2025
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A lo mejor a ustedes les pasa lo mismo que a mí pero las películas sobre pandemia/COVID y sobre celulares o nuevas tecnologías me tienen un poco cansada. Saturada. Es tanto lo que hablamos en la cotidianidad sobre ello que al momento de ver una película o serie quiero algo con una temática diferente. Igual me quería distraer y reír y debo confesar que los filmes en los que actúa Adrián Suar logran eso, aunque sean lo más básico que viene. En este caso resigne la temática para ver de qué se trataba lo nuevo de él y si seguía surtiendo efecto en mi. Está en Netflix, es una coproducción Argentina-España y se llama “No puedo vivir sin ti" (2024).
Carlos (Adrián Suar) trabaja en una empresa. Es adicto a su trabajo y al teléfono celular. Su pareja, Adela (Paz Vega) le hace notar su dependencia a ese artefacto y como se va perdiendo de eventos familiares y de la posibilidad de compartir tiempo juntos. Cuando ella le dice que se quiere divorciar, él le promete que va a cambiar y dejar de estar pendiente continuamente de la pantalla. Comienza una terapia alternativa destinada a quienes tienen este tipo de adicción. Al principio le cuesta y luego se adapta. Va recuperando la alegría por hacer otro tipo de actividades, y decide demostrarle eso a su esposa.

Este tipo de relatos los hemos visto muchas veces, parece una receta. Tenemos un personaje obsesivo, muy gracioso que tiene un conflicto y para lograr su objetivo realiza un montón de peripecias. Tiene escenas que nunca fallan como por ejemplo una boda, actividades teatrales en el grupo de ayuda, un escándalo romántico en una Institución, aeropuertos y parques. A pesar de todo logra entretener y sacarnos algunas risas.
La adicción al celular, también conocida como "nomofobia" (abreviatura de "no-mobile-phone phobia"), es un problema creciente que afecta a muchas personas en todo el mundo. Esta adicción implica un uso compulsivo y excesivo del teléfono, lo que trae consecuencias negativas en diferentes aspectos de la vida de una persona. En lo relacionado a la salud mental, aumentan los niveles de ansiedad, contribuyen a generar sentimientos de depresión, ansiedad cuando las personas se comparan constantemente con los demás. También cuando al no tenerlo experimentan el "miedo a perderse algo". Dificultad para concentrarse. Puede generar problemas en las relaciones personales, en los períodos de sueño, procrastinación, pérdida de tiempo en las tareas cotidianas, desconexión con el presente y hasta dolores físicos.
Esto lo podemos observar particularmente en las escenas relacionadas a la terapia grupal. Hay personajes estereotipados, cada uno cuenta su historia de manera particular y reacciona ante los demás demostrando una manera singular de escucha. En este caso los argumentos de los participantes por los que no dejaban el celular trae puntos de vista que aportan a reflexionar sobre su uso. Uno de los argumentos que exponían era el de no saber qué hacer con las manos, o en situaciones de espera se sienten descolocados o cuando están en un lugar desconocido y se sienten inseguros el celular los ayuda. Eso mismo he escuchado decir a quienes son adictos al cigarrillo.
La comedia ha sido uno de los géneros donde Adrián Suar ha brillado con mayor intensidad. En la interpretación de Suar, encontramos una inclinación marcada hacia la representación de la cotidianidad. Sus personajes, a menudo hombres comunes enfrentados a situaciones extraordinarias, se construyen a partir de un realismo casi documental. Suar tiene la capacidad de dotar a estos personajes de una autenticidad que resuena con el espectador, no tanto por la magnitud de sus acciones, sino por la verdad emocional que despliegan. Cada actor realiza a partir de sus representaciones una serie de repeticiones que constituyen su marca personal. La poética personal de Adrián Suar está construida desde lo rítmico, tanto desde lo verbal como desde la partitura física. Esa cadencia permite construir personajes que viven en tensión constante y es en su explosión en donde genera la risa de los espectadores. Al entender el pulso de la audiencia, no solo desde la perspectiva del entretenimiento, sino también desde la del consumo cultural, Suar logra construir un puente entre el arte y el público. Sus personajes no solo entretienen, sino que reflejan y a veces incluso interpelan la realidad social en la que sus espectadores viven. Esa capacidad de resonar con un amplio espectro de la sociedad permite que sus películas sean vistas por muchas personas. Este enfoque realista se ve reforzado por su propia intervención en la creación de las tramas y guiones. En muchas ocasiones está involucrado en el proceso de producción, y eso le da la posibilidad de ajustar los personajes a sus propias fortalezas interpretativas.

Si bien “No puedo vivir sin ti” es una película que no tiene un gran guion y abusa de los clichés, es entretenida para ver en plan familiar. Además nos habilita poder charlar de ese ente tan protagonista de nuestras vidas desde un lugar más relajado y con humor.
Columna publicada en @otropuntodigital



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