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Mi otra yo

  • 4 feb 2025
  • 5 Min. de lectura
¿Cuántas veces quisimos volver el tiempo atrás para resolver ese pendiente? ¿Pudimos decirle a nuestra madre o padre todo lo que quisimos antes de que muera? ¿Qué pasa con lo que nos quedó pendiente? Silvio Rodríguez canta preguntando “¿A dónde van las palabras que no se quedaron? ¿A dónde van las miradas que un día partieron? ¿Acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón / O se acurrucan, entre las hendijas, buscando calor?”

¿A dónde van?

“Mi otra yo" (2022) es una producción audiovisual turca que consta de dos temporadas. Está basada en el libro “Este dolor no es mío” de Mark Wolynn. Cuenta la historia de 3 amigas: Ada (Tuba Büyüküstün), Leyla (Seda bakan) y Sevgi (Boncuk Yılmaz) que a raíz de la enfermedad de una de ellas realizan un viaje a Ayvalik para realizar una constelación familiar. Allí empiezan a revisar cuestiones de su pasado que impulsan cambios en su vida actual. Los temas que tratan son trascendentales: el amor, la vida, la muerte, los vínculos familiares.

Después de “Las mil y una noches” (2006) no vi ninguna serie turca, había algo que no me llamaba la atención, pensaba que me iba a encontrar con un universo mucho más tradicional. Error. Esta propuesta audiovisual muestra no sólo la ciudad de Estambul y pueblos cercanos sino también cómo es la clase media. Los hospitales, las empresas, los bares, las comidas. A través de los diálogos de los personajes con el uso de refranes y metáforas se puede acceder a la cosmovisión de ese país, rompiendo con el estereotipo construido en relación a éste. 



Otro aspecto interesante es el narrativo, episodio tras episodio vemos como se va complejizando la trama como si fuera un gran tapiz, cada decisión tiene una repercusión en la vida de los demás. Pienso en esta idea que engloba la palabra Maktub, término árabe que significa “todo está escrito”. ¿Hasta un destino? ¿Importa lo que hagamos para torcerlo o no? Soy de las que piensa que sí, pero también hay hechos que son y que tenían que ser así para que se presente la acción. 

Las preguntas que se me vienen a la mente al ver la serie se disparan ¿Es posible sanar cuestiones físicas de esa manera? ¿Las personas que representan tienen visiones o es lo que les surge en ese momento como una propuesta propia? ¿Cómo es una sesión? ¿Cómo se muestra allí? Hablando con Alejandra  Mundet, quien pertenece a la Fundación Argentina de Constelaciones Familiares pude aclarar algunas de esas dudas.

Alejandra: en primer lugar hay que aclarar algunas cuestiones, si bien la serie muestra de manera bastante bien lo que son las constelaciones, estas no hacen magia. Las constelaciones no son ni terapia, ni sanación. Las constelaciones muestran algo que está oculto en un sistema: familiar, empresarial, legal, etc. Muestran un desorden que hizo que el amor deje de fluir. Pero luego la persona no puede quedarse solo con eso. Tiene que ir al médico, al psicólogo, al abogado etc. No es que voy a una constelación y listo ya está todo arreglado.
Por lo tanto es posible sanar cuestiones físicas con una constelación, en principio diría que no , sana a la persona a partir de hacer consciente algo que podría estar provocando la enfermedad. Cura el médico.
Los representantes no tienen visiones, ni expresan lo que les surge en el momento como propuesta propia.  El campo, que se denomina centro vacío, lleva al representante a sentir movimientos y emociones que no le son propias, sino que las trasmite el campo mórfico. Es muy difícil de explicar con palabras lo que sucede en el campo. Pero no es representación. No es magia. No son movimientos de la persona que está representando. Hellinger los denominó movimientos del alma o del espíritu. Esos movimientos no son libres sino que están relacionados con el sistema de la persona que está constelando.
En la serie se ven dos maneras de constelar, ¿Es así? 
Alejandra: hay dos maneras de constelar: grupal e individual. Una sesión grupal, es más o menos así. Se reúne un grupo de, mínimo ocho personas, que se sientan en ronda, hay una persona que guía, que se llama constelador, y alguien que plantea su caso que es el consultante. Generalmente se hace una breve explicación de lo que es un taller de constelaciones y las dinámicas que se van a llevar adelante. Luego el consultante se sienta al lado del constelador (igual que en la serie) y plantea el tema. Quiero constelar mi miedo. Quiero constelar la relación con mi mamá. Quiero constelar la declaratoria de herederos de mi abuelo, que esta trabada. etc. En base a eso el constelador va haciendo una serie de preguntas, y te invita a elegir representantes, según lo que vaya surgiendo. Por ejemplo si queres trabajar el miedo puede decirte que elijas alguien para vos y alguien para tu miedo. Los representantes son puestos en el campo por el consultante y a partir de allí, se va desarrollando la constelación según lo que vaya mostrando el campo. Puede suceder por ejemplo que tu miedo surja por encontrarte implicado con tu bisabuelo que estuvo en la guerra cuando era chiquito, etc. La constelación muestra donde el amor dejo de fluir, Berth Hellinger, luego de mucho estudio y observación, llegó a la conclusión que en todo sistema familiar hay desórdenes que hacen que el amor deje de fluir, hay personas excluidas que el sistema siempre trata de incluir y cómo lo hace con las generaciones más jóvenes.
Pero Alejandra aclara que “ Es muy difícil explicar de qué se trata, hay que vivirlo para tomar dimensión de lo que sucede en una constelación. Solo puedo decir que después, hace veinte años que conocí las constelaciones, hace veinte años que participo en talleres y luego de hacer la formación, siempre me sigo sorprendiendo de todo lo que nos ayuda una constelación”. Sin embargo aclara: “No es magia. NO es terapia. NO todas las personas pueden constelar. No podemos constelar solo por curiosidad. NO podemos constelar por otras personas, salvo los papas por sus hijos menores de edad. Hay límites. NO hace milagros. Pero ayuda un montón”.

Leo el poema “Potrillo” de Claudia Masin: 

Entonces, si todos los cuerpos/ que alguna vez ha reunido la sangre quedan atados 

por una cuerda que atraviesa el tiempo y su nudo /es increíblemente firme, imposible de desatar,/¿cómo ser en la vida algo más que una especie de fenómeno natural, un latigazo del cielo, un rayo, un temporal,/ que destroza sin razón y sin sentido, o al revés, una lluvia suave que reverdece/ el campo seco y trae el alivio a los cultivos moribundos, pero que actúa /sin voluntad de hacer el bien ni el mal, /por puro impulso desprendido del pasado,/de las pasiones, esperanzas o terrores/ incurables de los que nos antecedieron?

Me quedo con una sensación de calma. No la calma que traen las certezas, sino la que viene con las posibilidades. En este caso, de futuro.


Columna publicada en @otropuntodigital

 
 
 

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