La sociedad de la nieve
- 21 mar 2024
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La última película del director español J.A. Bayona es una mega producción sobre la tragedia de los Andes. Ganó numerosos premios y fue candidata al Oscar como mejor película extranjera.

Muchos fueron los que quisieron contar esta historia. Además de los libros publicados, también se filmaron varias películas. “Supervivientes de los Andes” (1976), producción mexicana, “¡Viven!”, la película de 1993, dirigida por Frank Marshall basada en el libro “¡Viven!” (1974), de Piers Paul Read, que a su vez está escrito a partir de las entrevistas realizadas a los supervivientes uruguayos del accidente. Por último “La sociedad de la nieve” (2023), que toma como referencia "La sociedad de la nieve" de Pablo Vierci, escritor uruguayo que recogió durante años los testimonios de los supervivientes, entre otras.
“La sociedad de la nieve" no es un título diferente para contar la misma historia. Plantea dos líneas argumentativas complementarias. Por un lado, ese grupo de pasajeros que sobrevive al accidente y se convierten en una microsociedad con características propias, en base a sus condiciones materiales, a sus vínculos y a su objetivo común: sobrevivir. La otra línea se desarrolla a partir de la pregunta “¿Quiénes fuimos en la montaña?” Esta cuestión filosófica sugiere que aquellos que volvieron ya no son los mismos, nunca van a poder serlo. El encuentro con los instintos más profundos por sobrevivir, es una imagen que pocos ven revelada alguna vez. La pregunta sobre la montaña nos la presenta también como un territorio del azar. Un personaje en sí mismo, la montaña hecha de silencio e inmensidad es una especie de dios que gobierna sus tierras, que quita y da. Que les permitió vivir a unos y a otros no.
Otro aspecto que me interesa de este film es su director: Bayona es un director que tiene mucha confianza en sí mismo y sabe elegir las historias que quiere contar. Después de “Lo imposible", ( película está basada en la historia real de la experiencia de una familia en el tsunami que azotó al sudeste asiático en 2004), realizó "La sociedad de la nieve". Con la paciencia de quien sabe a dónde quiere llegar hizo todos los pasos necesarios para no “chocar “ una gran historia. Es un director que supo armar un gran equipo, esa máquina monstruosa que amalgama actores, técnicos, paisajes, continentes, testimonios y sentimientos para que “La sociedad de la nieve” funcione. Por otro lado quienes invirtieron en la película tienen una gran confianza en el director y productores, esta mega producción costó mucho dinero. Mucho. Se construyeron 5 modelos de avión que estaban distribuidos en los diferentes sets: la montaña en Granada, un plató rodeado de pantallas que proyectaban la nieve, otro estudio exterior con nieve artificial. Hubo un equipo de alta montaña que realizó el rodaje de las tomas en la Cordillera de los Andes. La dirección de arte (también nominada al Oscar), siguiendo los detalles para representar los 72 días que los personajes estuvieron en la nieve. Mover y alimentar a tantos actores y técnicos todos los días, también representa una tarea muy importante. Y los actores. Ellos son un punto aparte.
En el making off de “La sociedad de la nieve” (Netflix) podemos ver la actitud de cada uno de los jóvenes cuando les avisan que están seleccionados para el film. Su alegría es emocionante. Después, los vemos prepararse durante casi un año. Ensayar. Los vemos dejar todo en el rodaje. Representar la muerte sólo es posible cuando hay un exceso de vitalidad que aleja el miedo a encontrarla. Actúan la muerte entregándose completamente. La juventud de aquellos que cayeron en el avión en 1972 la vemos honrada en el compromiso de estos actores.

Fotos, uno de ellos toma fotos del grupo. Sentados, parados, pasando el tiempo. Sonríen. No se sabe muy bien por qué toma fotos, tal vez porque está aburrido, porque la cámara está ahí, porque confía en que los van a rescatar y esas imágenes servirán para algo.
Las fotografías no conservan en sí mismas significado alguno, sino solo para el que lo vivió. Pueden documentar pero siempre será un recorte de la realidad, un punto de vista. Las fotografías personales contribuyen a la memoria viva. Lo que se recuerda ha sido salvado de la nada. Tal vez esas fotos sean un eco, un gesto, una señal en medio de la nieve para aquellos que no están.
Publicado en el periódico Otro Punto en marzo 2024



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