La sirenita
- 10 jul 2023
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En su última incursión en el mundo de los clásicos animados de Disney, el director Rob Marshall decidió sumergirse en el live action de "La Sirenita". Esta nueva adaptación del cuento de Hans Christian Andersen tiene una potencia visual, resultado de la combinación de la dirección artística, actuaciones sólidas y la banda sonora.
Una de las mayores fortalezas de esta versión de "La Sirenita" es su impresionante dirección artística, que nos transporta a un reino submarino repleto de colores vibrantes y detalles deslumbrantes. Desde los exquisitos trajes de los personajes hasta la magnificencia de los escenarios submarinos, cada cuadro es una obra de arte que cautiva la mirada y nos sumerge por completo en este universo mágico. Sin embargo hay que destacar que esta magia es en relación al mundo real, las imágenes son tan realistas que por momentos parece un documental de National Geographic.
El elenco de actores tuvo una gran repercusión en la difusión de la película. Javier Bardem como el rey del océano, y Halle Bailey (la Sirenita negra) como Ariel. Su interpretación llena de carisma y dulzura nos muestra a una joven sirena valiente y decidida, dispuesta a luchar por lo que cree. Además, la química entre Bailey y Jonah Hauer-King, quien interpreta al príncipe Eric, es palpable, y juntos crean momentos muy conmovedores y tiernos.
La música es otro de los aspectos destacados de esta película. Las icónicas canciones de Alan Menken, como "Bajo el mar" y "Parte de tu mundo", cobran vida nuevamente en esta versión, reinterpretadas con un toque contemporáneo. Además, se suman nuevas canciones que enriquecen la trama y aportan una dimensión adicional a los personajes.
A pesar de todas sus virtudes, "La Sirenita" no está exenta de algunos pequeños tropiezos. El ritmo de la historia se siente un tanto irregular en ciertos momentos, con algunos pasajes que podrían haber sido más concisos para mantener el impulso narrativo. Por otro lado, la construcción del argumento. Esto nos lleva a preguntarnos ¿Hay que adaptar todo? ¿Hay que reversionar esos clásicos que en su momento fueron un éxito?
La versión de La Sirenita viene arrastrando desde 1989, cuando salió por primera vez en dibujos animados el error de la simplificación del cuento. Vemos una sirena que deja todo (su familia, su cuerpo, su voz) por el amor de un príncipe, que debe pelear con la mujer bruja para recuperar su voz y su amor. En el cuento la princesa también se enamora de un príncipe, pero decide cambiar años de su vida para salir a la superficie y explorar el mundo. Sabe cuáles son las consecuencias de que no se bese con el príncipe: morir (igual que como mueren las sirenas pero solo que antes). La bruja simplemente hace intercambios, no quiere quedarse con el príncipe, ni con la voz de la sirenita.
La nueva película se promociona como una versión en la que Ariel se presenta como una mujer joven y valiente que desafía los roles tradicionales de género y lucha por su independencia y libertad de elección. Su deseo de explorar el mundo humano y su determinación para perseguir sus sueños la convierten en un verdadero ejemplo de una heroína empoderada. Pero los sueños van con el deseo de casarse con el príncipe, dejando su voz para eso. No solo eso sino que la Bruja, que la han representado como una mujer gorda y malvada reforzando estereotipos gordofóbicos, le hace una trampa y se convierte en humana para enamorar al príncipe. Dos mujeres vuelven a ser rivales, pelean por un hombre (y no como parece en un momento por el reinado del mar). La sustancia de la película original permanece en el live action. La última versión no se condice con el tiempo actual y las transformaciones socioculturales que estamos atravesando. Entonces… ¿Es realmente novedosa la película o solo cambió el formato de una misma receta? Creo que debemos apostar a la construcción de nuevos relatos, cuestionar viejos paradigmas y hacer ficciones que desafíen invitando al disfrute y la reflexión.




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