Fleabag
- 4 feb 2025
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En “Las Balas”, Papina De Palma una cantautora uruguaya habla sobre las amistades que se rompen. “Y en mí, una vez, te encontraré/ Y voy a abrazarte sin que sepas/ Así no va a poder doler/ Y voy a proteger a tu recuerdo de/ Las balas que mi corazón dispara sobre tu ilusión/ De sentirme compañera, de seguir la vida entera/ Cantando la misma canción, envejecer de camisón/ Creímos que este amor sería para siempre y no”. ¿Qué pasa cuándo las amistades se rompen, se quiebran? ¿Hay posibilidad de sanarlas? ¿Por qué no hablamos de las separaciones de amigas? ¿Es aún más doloroso que la separación de una pareja?
Llegué tarde a “Fleabag", pero ahí se aborda esta temática. Esta comedia dramática británica en formato serie, tiene dos temporadas distanciadas en varios años entre sí, una en 2016 y la otra en 1019. Cada una consta de seis capítulos de 25 minutos de duración y en este caso aplica la frase popular “lo bueno si breve, dos veces bueno”, porque nos quedamos con ganas de más. En menos de media hora hay un nivel de profundidad en los diálogos y detalle en cada elección realizativa que le da calidad extra a la producción. Escrita por la actriz y guionista Phoebe Waller-Bridge, (“Crashing”(2016), “Killing Eve” (2016-2022)), ha ganado numerosos premios.

Podemos decir que “Fleabag” trata sobre la amistad, el amor, el duelo y las relaciones familiares. Fleabag (Phoebe Waller-Bridge) es una mujer soltera de unos treinta años de edad, dueña de un pequeño café en Londres. Está lidiando con la muerte de su amiga (Jenny Rainsford) y eso afecta cada una de las aristas de su vida. Tiene una hermana, Claire (Sian Clifford) con la que tiene un vínculo muy particular formado de amor, reclamos e incondicionalidad. Tal vez producto de la muerte de su madre a causa de un cáncer de mama. Su padre (Bill Paterson) está en pareja con una ex amiga de la madre y artista (Olivia Colman). Entre ellas se llevan muy mal pero en modo pasivo agresivo. En la segunda temporada se suma Andrew Scott que interpreta a un Cura alternativo que conoce a raíz del compromiso de su padre.
Cada uno de los personajes está construido muy delicadamente. Son actores y actrices que en pocos minutos pueden representar lo complejo de los sentimientos que los atraviesan. Un padre que no puede manifestar en palabras el amor a sus hijas, una hermana hiper exigente consigo misma que está tensionada entre su marido y sus deseos, la intensidad y sensibilidad de su amiga a la que conocemos a través de recuerdos, una madrastra que a través de sus comentarios va descalificando continuamente a Fleabag. Fleabag que mediante el humor trata de evitar el dolor que la atraviesa. Cada uno sostiene la tensión emocional durante los 12 episodios.
En la primera temporada vemos a Fleabag lidiar con la culpa. Nos hace partícipes de lo que siente, ya que uno de los recursos narrativos es incorporar al espectador al relato. Va comentando con nosotros con pequeños gestos o frases lo que piensa. La imposibilidad de resolver el conflicto con su amiga, porque irrumpe la muerte, es lo que la persigue. ¿Qué pasa cuando nos quedan asuntos pendientes con los que se van? ¿Es posible reparar un vínculo cuando el otro muere?. Vinciane Despret en su libro “A la salud de los muertos, Relatos de quienes quedan” se pregunta por cómo entran los muertos en la vida de los vivos y en qué condiciones lo hacen, de qué son capaces y de qué vuelven capaces a los que se quedan. Hay algo más allá del duelo y el dejar de existir en este plano: “ Quienes se quedan llevan a cabo verdaderas investigaciones. ..Aprenden lo que puede importarles a los que ya no están aquí, indagan qué es lo que los muertos piden y como corresponderles… Sobre todo, se esfuerzan por estar a la altura de esta prueba difícil que constituye perder a alguien, y aprender a reencontrarlo”.

Si la primera temporada ronda sobre la amistad que se rompe y es difícil de sanar, en la segunda temporada se habilita otra pregunta ¿Es posible la amistad entre el hombre y la mujer? Es una pregunta un tanto retro ya que la manera de relacionarse entre las personas ha cambiado y hoy hay muchas más opciones de vínculos que sólo ser amigos o pareja. Podría reformularse y pensarlo como ¿Hay posibilidad de un vínculo de amistad entre dos personas que se atraen sin que haya contacto físico que libere la tensión sexual? Si ambas están disponibles emocionalmente ¿es necesario evitar esa situación? ¿Por qué la evitarías? ¿Por qué no? ¿Es un conflicto? Recientemente salio una nota en la BBC titulada titula “Las razones por las que cada vez tenemos sexo”, en el marco de la época con mayor libertad sexual las estadísticas demuestran que las personas tienen menos sexo. Muestran una lista de hipótesis por los motivos: disponibilidad y alto consumo de pronografía, estrés laboral y cuestiones como ansiedad y depresión vinculados a la vida moderna. ¿Será entonces que el conflicto es otro? ¿Tendrá que ver con las formas de amar?
En un mundo roto, el amor nos da esperanza. Hace la carga más liviana. Algunas veces podremos sostener esos vínculos, y otras se cerrarán por algún motivo. En todos los casos, ese amor queda en alguna parte, y nos saca una sonrisa.
Columna publicada en @otropuntodigital



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