Envidiosa
- 4 feb 2025
- 4 Min. de lectura
Década de los 90. Son las cuatro de la tarde y en la casa de mi abuela nos dejan prender el televisor. Vemos un programa que se llama “Yo me quiero casar, ¿Y usted?”. El conductor luce un traje y bigotes, de fondo un decorado rosa. Hay tres mujeres y tres varones. Si coinciden en los gustos y se eligen, Roberto Galán (el conductor) al final del programa sentencia: “se ha formado una pareja”. Con el tiempo, los programas son otros, las redes sociales hacen lo suyo y los años pasan pero en una generación la idea de casarse sigue siendo sinónimo de realización personal. Para la protagonista de esta historia, por ejemplo.
“Envidiosa” se estrenó el 18 de septiembre en la plataforma Netflix y es una comedia como hace tiempo no veíamos. Por lo ocurrente, lo divertido y las actuaciones de su elenco. Victoria, Vicky (Griselda Siciliani) es una mujer que a semanas de cumplir los 40 años se separa de su novio Dani (Martín Garabal) con el que estuvo en pareja durante diez años. Eso sería solamente doloroso para cualquiera pero para Vicky es más: ella es de las mujeres que se quieren casar y tener hijos desde siempre. Es su proyecto de vida. Mientras tanto sus amigas se casan, tienen hijos y viven en barrios privados con maridos abogados o contadores. Todo lo que ella siempre quiso. Igualmente aparecen en su vida otros hombres que la van a hacer sentir otras cosas, su vecino Matías (Esteban Lamothe) y su jefe (Benjamín Vicuña). En la terapia la vemos analizar sus actitudes, sus miedos e inseguridades. También su negación a ser llamada de la peor manera: envidiosa.

La dirección de la serie es de Gabriel Medina (“Los Paranoicos”) y el guion es de Carolina Aguirre. Dicen que el personaje principal está inspirado en una persona real. Se trata de la influencer Lucia Numer, ex amiga de la guionista que estaba obsesionada con casarse y, por ejemplo, se volvió de Uruguay para tener una cita con un hombre (como pasa en la serie). De todos modos el personaje de Victoria está mucho más desarrollado y presenta aristas más complejas. Victoria es políticamente incorrecta para la época actual y sufre por eso. Me recuerda a esa famosa frase de Gramsci que la hemos escuchado mucho estos últimos meses: “ El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos». No es que la protagonista sea un monstruo en el sentido horrible sino en el sentido de indefinido. Exacerbada. Dice cosas espantosas a sus amigas y luego se arrepiente, o se pone en ridículo para agradarle a un chico, es la leña de su propio infierno. Quiere casarse y siente que “ha hecho todo bien en la vida” y no está recibiendo la recompensa que merece. Los otros personajes, tanto su hermana (Pilar Gamboa) como sus amigas (Violeta Urtizberea, Marina Bellati, Bárbara Lombardo) son el contrapunto con el que se debaten estas ideas.
La serie pone en agenda diversos temas sociales pero sin ser dogmática. Creo que representa a toda una genertación de mujeres cis que intenta deconstruirse, que está pensando algunas cuestiones y que no le da lo mismo todo. Hay un dolor en ese darse cuenta de que la felicidad no viene en una caja de cereal. Darse cuenta que la familia tipo de la modernidad no va a garantizar la felicidad es doloroso, porque implica estar atenta al deseo y a elegir en base a eso para ser feliz.
Estéticamente hay varios detalles que me gustan. La cita recurrente a “Hiroshima mon amour” (Alain Resnais, 1959) cuando Vicky y Matías conversan en la mesa del restaurante chino. La música compuesta por artistas independientes de la música actual como Barbi Recanati y Feli Colina. La dedicación de cada uno de los actores y actrices para componer su personaje y estar presentes en cada episodio. Los colores. Todos estos elementos sumado al buen guion y las interpretaciones hacen de “Envidiosa” una serie muy disfrutable.

Eva Illouz, es una socióloga y escritora franco-israelí. Se especializa en historia de la vida emocional, teoría crítica aplicada al arte y a la cultura popular. Tiene un libro que se llama “Por qué duele el amor. Una explicación sociológica”, al ver "Envidiosa ", no podía dejar de pensar en algunos pasajes de ese texto. Allí ella dice que uno de los hitos culturales que define a la modernidad es la posibilidad de elección. Habla de un aspecto que denomina “arquitectura de la elección”, que tiene que ver con “los mecanismos internos del sujeto, configurados por la cultura. Se trata tanto de los criterios con los que cada uno evalúa un objeto (sea una obra de arte, un dentífrico o un posible cónyuge) como de los modos de autoconsulta, es decir, las maneras en que cada persona consulta sus emociones, conocimientos, y razonamientos formales para tomar una decisión.” Si en la actualidad las redes sociales y las producciones audiovisuales forman parte muy activa de nuestro día, exponiéndonos muchas más horas de las recomendadas a su información es evidente que condicionan nuestras decisiones. Cabe preguntarse entonces ¿Estoy segura de que ese es mi deseo? ¿o es el deseo de quién? Por otro lado, ¿de qué manera nos vamos a formar como espectadores críticos para no creer todo lo que nos venden? Como Vicky, marcada por esa familia feliz de la caja de cereal, tendremos que buscar los caminos para descubrir nuestros deseos más profundos.
Columna publicada en @otropuntodigital



Comentarios