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“El Regalo” punto de partida de una industria audiovisual local 

  • 4 feb 2025
  • 4 Min. de lectura


A mi abuelo lo conocí de grande. Es decir, venía a comer a casa y se quedaban hablando de política en la sobremesa. Lo veía con su pantalón de vestir y camisa, su voz grave y los anteojos de marco grueso. No le gustaban los niños, ahora entiendo que a muy pocos escritores les caen bien. Música clásica, pilas de cartas en la mesa y una edad difícil de descifrar. Digo que lo conocí de grande porque empecé a leerlo, su historia me llegaba de las ficciones y lo que me contaba mi papá. También lo que decía mi abuela, que estuvo casada con él y terminó odiando fuertemente a los intelectuales. De grande también llegué a “El Regalo”, por una foto perdida en el cajón ¿ Que hacía mi abuelo ahí? 

“El Regalo” (1963/64) fue el primer cortometraje de Río Cuarto realizado en fílmico de 16mm. Dirigido por Guillermo Vogler y basado en un cuento homónimo de Juan A. Floriani la película cuenta la historia de un jóven de familia obrera quien no puede con su salario miserable comprarse un traje para salir a bailar con sus amigos y la chica que le gusta. Este dilema, aparentemente banal e insignificante, es aprovechado para abordar diferentes temáticas sociales como las desigualdades económicas, la modernización de las ciudades, la organización familiar, y los cambios culturales de esos años. El origen de esa película viene por un deseo de amigos o conocidos que compartían espacios como el Cine Club. Participaron de su realización actores de la  “Comedia Río Cuarto”, la radio LV16, el Cine Club Río Cuarto y el Instituto “foto-cine” de Cultura e Imagen. 



En el año 2011 se aprobó una resolución desde el Concejo Deliberante para financiar la restauración al formato original de la película. Elpidio Blas, uno de los programadores de ese momento del Cineclub de la Trapalanda. Esa primera pieza audiovisual se convirtió en un documento de época, la forma en que está narrada la ciudad nos permite compararla con su presente. Pero también disfrutar de un desarrollo del lenguaje audiovisual muy poético. 

¿Por qué traer esta película ahora? Más allá de que se cumplan 60 años de su realización hubo un evento este fin de semana en la ciudad que me llevó a pensar sobre el camino recorrido en el audiovisual del Imperio.

Desde el jueves 28 al domingo 1 de diciembre en el marco del Mercado de la Industria Cultural Audiovisual se realizó el Focus Córdoba. Focus Córdoba 2024, es un evento que posiciona a la provincia como un polo clave para la producción audiovisual en Latinoamérica. Organizado por el Gobierno de la Provincia de Córdoba, a través de la Agencia Córdoba Cultura, el Polo Audiovisual Córdoba y la Agencia ProCórdoba, este mercado reunió a referentes de la ficción, la animación y los videojuegos en diferentes espacios tanto para negocios como formación y cultura. Río Cuarto a través del Polo Audiovisual tuvo su sede y organizaron distintas actividades. Charlas de formación específica con exponentes extranjeros (Cuba y Brasil), asesoría de proyectos y proyecciones de películas cordobesas con presencia de directores. Las asesorías se realizaron sobre proyectos que se presentaron a la convocatoria Río Cuarto Focus Lab. Trabajaron siete proyectos seleccionados en base a los dieciocho presentados. La particularidad que debían tener era ser realizadores/as de la ciudad de Río Cuarto y de localidades de la región sur de la provincia de Córdoba contempladas en los departamentos Río Cuarto, Gral. Roca, Juárez Celman y Pte. Roque Sáenz Peña. También hubo un cupo para un proyecto invitado de realizadores de localidades del resto de Argentina, y un cupo para un proyecto invitado de origen internacional; siempre contemplando que las historias transcurran mayormente en la región sur de la provincia de Córdoba. 


Pienso en esos amantes del cine de antaño en Río Cuarto. En los que fueron continuando el legado. Pasar de un grupo de aficionados a la posibilidad de realizar y pensar cine de un modo más profesional. El Centro Cultural Leonardo Favio, el Teatrino de la Trapalanda, el Polo Audiovisual Río Cuarto, la Facultad de Humanas en la UNRC propulsando el audiovisual, generando contenidos y solidaridad entre realizadores. Como en esos primeros años entre la década del 50 y 60 en donde se fundó el Cine Club Río Cuarto. En un artículo publicado en el libro “Sujetos del pasado local y disputas por el futuro”, Lautaro Aguilera recupera la historia de este comienzo: 


En sus inicios funcionó de manera itinerante, pero rápidamente logró instalarse en la Biblioteca Popular Mariano Moreno, desde donde proyectó filmes alternativos y vanguardistas que no encontraban lugar en las salas comerciales o que eran criticados y reprobados por parte de los organismos censores de una época atravesada por los golpes de Estado, los gobiernos dictatoriales y las democracias condicionadas. Entre las actividades que desempeñó, también se encuentran la muestra de filmes y la realización de talleres de apreciación cinematográfica para niños y personas privadas de su libertad o incapacitados de movilizarse. Asimismo, permitió la agrupación de distintas - 49 personalidades afines al ambiente de la cultura local (actores, directores, artistas de distinto tipo, técnicos o público interesado en general); y como una instancia particularmente significativa llevó adelante la producción de la primera película cortometraje realizada íntegramente en la ciudad, con la participación exclusiva de agentes locales.

Pienso en la pre producción del rodaje de ese primer cortometraje, en el deseo y las ganas que mutan con el pasar de los años. En la intención política de dinamizar la industria audiovisual y que se pueda considerar como una opción laboral. También en que no se pierda en el camino lo comunitario, el juego y la necesidad de contar diferentes realidades. Conservar lo que de particular tiene cada ciudad, el movimiento, la identidad. 

Que fiesta la de ver las películas nuestras, a disfrutar.


Columna publicada en @otropuntodigital

 
 
 

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