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Descansar en paz

  • 7 may 2024
  • 3 Min. de lectura

Calamaro canta “La conocen los que la perdieron, los que la vieron de cerca irse muy lejos… la Libertad”. Conocer algo por su negativa es bastante usual. Difícil de explicar pero cuando encontramos una referencia ya sea visual o auditiva a esa sensación, podemos reconocerla. Encontrar en algún lado de nuestro cuerpo el recuerdo. La pérdida de la tranquilidad que traen los pensamientos del mal, es una condena. El dinero, siempre villano en un mundo ultra capitalista, le quita el sueño a más de uno. Puede ser a través de la factura de la luz o grandes deudas que se pagan con la vida o la familia. Porque si algo sabemos es que siempre hay que pagar. 

Antes de continuar debo aclarar que soy una persona con una mirada optimista de la vida en general, de las películas en particular. Siempre encuentro algo que la hace posible de ver. Obviamente están las que disfruto en todos los sentidos, me acompañan durante varios días y se las recomiendo a todos mis amigos. Pero en todas hay una escena o tema que me hacen reflexionar sobre el estar en este mundo, o en el peor de los casos valoro el esfuerzo de llevar adelante un proyecto audiovisual. Esto para aclarar que en mis recomendaciones no califico las películas, escribo sobre  lo que me despertó. Si algo de eso resuena en quien lo lee (palabra de moda resonar), pues que prenda la Tv.




“Descansar en paz” (2024) es una película entretenida. Basada en una historia real en el marco del atentado a la AMIA en 1994. Cuenta la historia de Sergio (Joaquín Furriel), un padre de familia clase media alta que acorralado por las deudas y un usurero (Gabriel “El Puma” Goity), decide desaparecer cuando se le presenta una posibilidad inesperada. Su mujer, Estela (Griselda Siciliani) cobra un seguro y puede saldar las deudas.  Continúa su vida con los hijos de ambos. Años después Sergio descubre una red social, que como el espejo de la bruja de Blancanieves, le muestra cómo es la vida de los suyos. La necesidad de ser parte se hace inevitable y retorna a su país. ¿Habrá lugar para ese regreso?  

Construida como una tragedia griega, su director Sebastián Borenzstein pareciera estar obsesionado con la burla del destino: “La odisea de los giles”(2019), “La suerte está echada”(2005) son películas que desde el género de la comedia plantean esa idea. Protagonistas que mediante coincidencias desafortunadas son víctimas del divertimento de los dioses. 

“Descansar en paz” pareciera estar planteada como thriller, sin embargo hay fugas cómicas. Sucesos que son inverosímiles pero que los dejamos pasar porque somos cómplices del director que nos quiere decir algo más. Nos adelanta más información que a sus personajes sin dejar que el argumento sea previsible. ¿Qué nos quiere decir? ¿En dónde tenemos que poner la atención?  ¿En el poder de la guita, el destino, los dilemas morales, el amor? 

Los actores de la película logran interpretar la falta de alegría cotidiana ante un cambio no deseado en su proyecto de vida. Aceptan lo que la novedad les presenta, el ex matrimonio sigue con lo que se esperaba de ellos: un trabajo, regalos en navidad, vacaciones, sexo, algo parecido al amor. De diferentes maneras cada uno lleva adelante la tarea. Es en los matices de la voz, las miradas, la forma de comer en donde se evidencia la ausencia. Griselda Siciliani, interpreta maravillosamente a esa odontóloga capaz de reinventar su vida y sobreponerse a lo que le toca. En su personaje se ponen de manifiesto los dilemas.

Un acierto de la película es que no hay “buenos” ni “malos”, cada acción es posible de ser justificada. Entendida en el contexto de la situación. Ese es otro aporte, la manera en que está retratada la época que se estaba viviendo en Argentina en el segundo gobierno de Carlos Menem. Las fábricas que cerraban por las importaciones indiscriminadas, la gente quedándose sin laburo, las escuelas privadas que se hacían cada vez más difíciles de pagar, las condiciones de trabajo del personal de casas particulares, la necesidad de sostener la curva de consumo frente a todo, las apariencias. “Descansar en paz” no es un film que a primera vista se catalogue como político, es en las relaciones que se establecen después que emergen ciertas ideas. Así como identificamos lo emocional del personaje que no puede dormir porque debe dinero, también como espectadores reconocemos en la memoria de nuestras vivencias ese país que vaciaron y que parecía no tener más lugar para creer.

Siempre me acuerdo de una frase que decía mi mamá cuando tenía un problema de difícil solución: “mañana será otro día”. Como Scarlett O'Hara, la protagonista de “Lo que el viento se llevó”, nos disponemos a un futuro. Si no sabemos con qué, ya se nos ocurrirá algo. Tal vez algún día la cuenta la pague otro y quedemos saldados.


Publicado en Periódico Otro Punto @otropuntodigital 2024

 
 
 

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