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Coppola, el representante

  • 7 may 2024
  • 3 Min. de lectura

Caminar al lado de la inmensidad. Cumplirle los caprichos al Dios terrenal. Admirado por todos y todas. Saber que ante cualquier error nadie va a estar de tu lado, si o si serás el malo de la película. Se van a reír con vos pero por lo bajo te van a criticar.  ¿Qué clase de personalidad hay que tener para que el resto no importe? ¿Para saber que se puede solucionar cualquier problema? ¿De dónde nace esa confianza?




“Coppola, el representante” (2024) es la serie sobre Guillermo Coppola que cuenta su carrera como manager de Diego Armando Maradona. Desde el inicio hasta el final de su relación en 2001. Interpretado por Juan Minujin y dirigida por Ariel Winograd, la serie formada por 6 capítulos cuenta anécdotas del inicio, ocaso y caída de un hombre que hizo de esos años una historia digna de ser contada.

Ariel Winograd, es quizás uno de los directores y guionistas que más supo cómo hacer reír a cierto segmento de la sociedad argentina. Desde su primer largometraje cara de queso 2006 hasta esta serie hizo películas como Sin hijos con peretti, mi primera boda, el robo del siglo, entre otras. Tiene 46 años, es un joven de los 90. Vivió en simultáneo el show escandaloso de pizza y champán. Además tiene un don. sabe elegir a sus  protagonistas. Todo esto da como resultado una pieza increíble de entretenida como es Coppola, la serie. 

Juan Minujin viene del teatro, ha protagonizado muchas películas y series argentinas, también dirigió su propia pelicula. Se mueve entre el c ine independiente y el mainstream. Tal vez ese ejercicio permanente de actuación permite conservar lo lúdico en la construcción de sus personajes. En su interpretación de Coppola el disfrute que viene del juego se nota. La energía del personaje como Bon Vivant, carismático y persuasivo es representada por Minujín a la perfección: no juzga a Guillermo, lo siente. Ha decidido vivir en ese mundo por un rato. Su adolescencia no la pasó en los boliches porteños de moda, ni cama solar ni vedettes, entonces ha de investigar y ver ese mundo por tv y recrearlo a partir del gran narrador que es Coppola. Lo interesante es que no deja fuera la dimensión compleja de los seres humanos, y que tan fácil podría ser en este personaje dado su carácter mediático y sus infinitos detalles superficiales. Minujin y el director se preguntan por lo emocional ¿Qué siente este tipo cuando se apagan las luces? ¿Cómo lleva adelante la presión de ser genial? A eso lo vemos en la cara del actor.

¿Qué es verdad? ¿Qué es ficción? Esas preguntas nos acompañan como espectadores en toda la serie. Al inicio de cada capítulo hay una leyenda que dice “Esta historia está inspirada en hechos reales. Los personajes y sucesos representados son producto de una creación con fines dramáticos. Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia”. Nos aclaran que es ficción, pero como escribe Juan José Saer “La verdad no es necesariamente lo contrario a la ficción”. Desde la realización audiovisual se resalta el artificio con el tipo de recursos elegidos para narrar. Planos desde alturas diversas, detalles de elementos de la casa, zoom exagerados, la tele dentro de la tele, incluso el mismo protagonista mirando a cámara cuando quiere hacer un comentario sobre la situación que le toca atravesar. También la forma en que mutan las anécdotas contadas por él mismo a lo largo de la serie, ¿Cuántas veces escuchamos la historia de la Ferrari negra de Maradona?

Desde la edición se alternan escenas que comparan a Coppola con un depredador, se superponen imágenes de tigres, en cacería o al acecho. El ritmo es ágil, como si quisiera seguir el pulso de una fiesta que no termina. Así hasta estallar, hasta quedar fuera de juego.

¿Por qué hacer una serie sobre Coppola?  En este contexto social y económico que estamos viviendo en Argentina es de un contraste tan grande que cuesta empezar a verla. Si uno tiene empatía con el resto, con las personas detrás de los datos estadísticos que indican un 60% de pobres, es inevitable el rechazo ante el exceso y despilfarro del primer capítulo. El lujo vulgar, los excesos, el machismo. Sin embargo, desde el inicio de los tiempos los seres humanos nos hemos caracterizado por contar historias, por tener el deseo de que nos cuenten historias. Eso a Guillermo Coppola le sale muy bien, a todos nos gusta escucharlo contar anécdotas. El tipo es un encantador de serpientes. Por un rato nos olvidamos de la moral y nos imaginamos ese mundo, el que compartió con Maradona tantos años. 


Publicado en Periódico Otro Punto @otropuntodigital 2024

 
 
 

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