Confesiones de una chica invisible
- 4 feb 2025
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Señor enigma. Así llegaban los correos electrónicos cuando éstos eran toda una novedad. Iba al cyber e invertía los pocos pesos que me daban mis papás para leer el correo y responder. Las historias de amor por correspondencia son un clásico de la literatura y del cine. El problema es que esta no era una historia romántica, más bien el argumento de una película sobre el bullying adolescente. El día que nos íbamos a encontrar, unas amigas me acompañaron. Ahí estaba él, un chico tímido de la escuela con el que nunca nos habíamos ni saludado. Empezamos a charlar aunque no hablábamos de nada, el aburrimiento era evidente ¿Cómo podría ser el escritor de esos correos? pensaba, y en eso veo, por el espejo de una vidriera a tres chicos de quinto año de la escuela. Se reían, nos miraban y se reían. “Ellos escribieron los correos”, dijo. A los 15 años conocí la burla planificada. También se habían reído de él, que me dio más pena que yo misma pues en ese entonces mi confianza era absoluta. Me levanté y me fui con mis amigas. Obvio, siempre las amigas.
“Confesiones de una chica invisible” (2021) es una película brasileña dirigida por Bruno Garotti está basada en la novela “Confesiones de una chica invisible, incomprendida y (un poco) dramática” de Thalita Rebouças. Tanto el director como la novelista tienen basta experiencia en relatos para adolescentes.
En esta comedia, la protagonista Teté (Klara Castanho) es una adolescente de 15 años que ha tenido que cambiar de vida. Debido a los problemas económicos de sus padres están viviendo con sus abuelos y se ha tenido que cambiar de escuela. En la anterior era apodada “axilas muertas”, se reían de ella por ser nerd y por su imagen personal. No tenía amigos. En la nueva escuela parece que va a ser lo mismo pero no, logra hacerse amistades y comienza a descubrir una nueva faceta de sí misma.

Podríamos decir que la película no tiene un conflicto muy profundo o que es una copia de la típica historia norteamericana sobre adolescentes y secundaria. Sin embargo tiene matices que la hacen ser muy recomendable, especialmente para el público jóven. Teté es una chica que si bien no es hegemónica siempre llama la atención por sus comentarios inteligentes, sus chistes y sus actitudes atrevidas. Tiene ganas de hacer “cosas” de su edad. Así se hace amiga de dos chicos que también están relegados en el curso pero la forma en que se muestra no es exagerada. Zeca (Marcus Bessa) quien está en la búsqueda de expresar su sexualidad y Davi (Gabriel Lima) que también se está animando a hacer otras cosas con chicos de su edad y no sólo con su abuelo. Es muy interesante la manera en que se muestran las familias, la presencia que tienen los abuelos y abuelas en la vida cotidiana. Esto es una marca muy característica de las producciones audiovisuales brasileñas: mostrar la realidad de las personas o el país. En este caso no es Cinema Novo, lo hacen de una manera muy soft pero está ya incorporado en la manera de narrar, otro ejemplo muy conocido podría ser “Avenida Brasil”.

Desde lo audiovisual las locaciones elegidas nos transportan a Río. La playa, las veredas de Copacabana y la combinación de edificios antiguos y modernos. Los colores, el vestuario y el buen uso de los clichés hacen que sea una fiesta para quienes gustan de los detalles. Las redes sociales aparecen como un elemento clave, se las muestra de manera creativa y ocupando un rol fundamental en la vida de los personajes. Se evidencia el uso y el impacto que tiene en la vida cotidiana la producción permanente de contenido.
El otro aspecto novedoso de esta película es que los buenos no son tan buenos ni los malos tan malos. No termina la villana sola y sufriendo sino que es escuchada y tiene algo para contar, para explicar. Esto me parece importante al momento de buscar películas para adolescentes, que haya grises. Hay un cuento infantil que me gusta mucho porque plantea esto, se llama “Petit, el monstruo”, su protagonista es un niño que hace cosas buenas y cosas malas. Eso lo desorienta, se pregunta si será algún tipo de monstruo inclasificable. Como no hay un manual que aclare dudas, es buena opción quitar lo binario. Permitirnos ser esto y aquello. Integrarlo. Eso muestra un poco la película, de manera sencilla y alegre. Vamos, que la alegría no es solo brasilera.
Columna publicada en @otropuntodigital



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