Buena suerte, Leo Grande
- 17 nov 2023
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 25 feb 2024

Buena suerte, Leo Grande es una película británica dirigida por Sophie Hyde y escrita por Katy Brand. La película está protagonizada por Emma Thompson y Daryl McCormack. Se estrenó en los cines británicos y actualmente está disponible en Netflix.
Una maestra recién jubilada y viuda (Nancy) decide contratar a un joven trabajador sexual (Leo) para poder experimentar y conseguir el orgasmo que nunca tuvo con su marido en 31 años de matrimonio. En sus encuentros surgirá una relación más íntima que la de cliente y proveedor de servicio, llevándolos a debatir sobre grandes dilemas morales como la maternidad, el trabajo sexual, el deseo, entre otros.
Si hubiese que definir su género podríamos decir que es una comedia dramática sexual, y que su público destinatario son las mujeres adultas de más de 50 años. ¿Por qué? Porque su protagonista va ganando confianza y auto aceptándose a medida que pasan los encuentros y además le da cierta lección de vida a Leo. La curva de transformación de los personajes es de manual, el final también. Sin embargo, si analizamos un poco más detalladamente sus diálogos podremos vislumbrar otras aristas. La que me interesa particularmente es la del personaje de Nancy como docente.
Si tuviéramos que nombrar películas o series en las que los docentes son protagonistas conocemos muchas: Merlí, La lengua de las mariposas, Los coristas, La profesora de piano, Escándalo, Escritores de la libertad, Breaking Bad. En estos casos la tarea en la que se desempeñan los docentes es el eje estructurador del relato. En esta oportunidad no es lo central aunque define el contexto. Ella no es una profesora cualquiera, es de Religión. Las primeras preguntas hacia Leo Grande son desde el prejuicio, desde lo que se supone que debe ser una persona de bien. ¿Por qué un chico tan educado como vos está trabajando en esto? Luego hacia lo que puede o.no puede hacer una persona de su edad. Me resulta interesante pensar en la idea construida alrededor del ser docente, como personas ordenadas, correctas, que no hablan de sexo a no ser que sea desde un lugar biológico o moral pero nunca desde el deseo-placer, personas intachables en las que puede haber una Historia cuando se corren de ese lugar. Esta construcción mediática del docente en algunas ocasiones nos perjudica, por ejemplo al momento de realizar reclamos salariales ya que la vocación de servicio pareciera no corresponderse con la remuneración económica. Al menos con una buena.
En una de las últimas escenas, casi cómica. La profesora le cuenta a una alumna que trabaja en el hotel que ella va a encontrarse con un trabajador sexual y que ejercitar el placer es muy positivo. Que no les debería haber hablado como les habló en la escuela sobre el sexo y demás. Esa escena impostada, casi panfletaria es el recurso de la directora para poner sobre la mesa algunos cambios que se vienen gestando en la manera de ejercer la docencia y en el vínculo con los estudiantes. Celebro que en Argentina haya una Ley de Salud Sexual Integral que proponga lineamientos sobre cómo abordar la temática con niños, niñas y adolescentes. Creo que mucho del rechazo viene por el desconocimiento sobre las dinámicas de trabajo en el aula y también porque toca una fibra muy íntima de nuestra propia construcción de la sexualidad. Está claro que el conocimiento y salir del tabú beneficia a todos y perjudica a quienes se benefician de esa ignorancia.

Para resumir "Buena suerte, Leo Grande" a través del encuentro de estos dos personajes tan diferentes es una exploración de la búsqueda universal de la felicidad y la libertad. Nos recuerda que nunca es demasiado tarde para reinventarse, para abrazar nuestros deseos y para buscar la autenticidad en un mundo que a menudo espera que nos conformemos con lo ordinario.



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