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NADA

  • 7 may 2024
  • 4 Min. de lectura

La ciudad es tópico de innumerables producciones artísticas, en diversidad de formatos. Artistas de todos los campos son atravesados por el paisaje urbano y expresan sus sentires en la música, la plástica, la literatura y el cine. “Nada”(2023) puede resultar una visión empalagosa de la ciudad a primera vista, pero bajo esa capa  deja ver la historia de pobres corazones en la ciudad de la furia. Pienso en este texto de Italo Calvino en “Las ciudades invisibles”: “ El infierno de los vivos no es algo por venir, hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio”. Me pregunto ¿Cómo habitamos la ciudad?




Dirigida por la dupla de Mariano Cohn y Gastón Duprat, es una serie argentina satisfactoria de ver. Satisfactorio es un término que se está utilizando mucho ahora para referirse a los videos que circulan en redes sociales en los que se retratan eventos o acciones repetitivas que los espectadores encuentran placenteras. Los temas típicos incluyen materiales que se manipulan, espectáculos de dominó o trucos. Dicen que estos videos son tendencia desde el 2018, producen dopamina y serotonina, dos sustancias químicas que provocan felicidad en la mente de las personas. Eso genera muchas de las escenas de esta serie. Por un lado con la comida, por otro y de manera complementaria con la ciudad. 

Mediante la estética de una publicidad turística vemos una sucesión de platos típicamente argentinos alternados con variedades gourmet que muestran la creatividad de los chefs. Buenos Aires se presenta como una ciudad ideal, parques con diferentes estilos urbanísticos, un equilibrio entre verde y cemento que es el contexto ideal para disfrutar del café, el arte y las caminatas. Orgullo porteño. 

Para cortar con tanta dulzura aparece el protagonista: Manuel Tamayo Prats (Luis Brandoni). Un crítico gastronómico muy reconocido, snob, sin pelos en la lengua que ridiculiza las frases hechas ya sean de política, de comida o de cordialidad. Está cercano a la vejez, pero no pierde los aires de dandy: sus anteojos amarillos, ropa de color y porte. Lleva una vida tranquila, depende de su empleada Celsa (María Rosa Fugazot) para absolutamente todo: la ubicación de los elementos del hogar, la compra de alimentos, la gestión del dinero, el manejo de su auto, todo. Cuando ella se va, Manuel tiene que encontrarse con el mundo real, salir de su comodidad y lidiar con las vicisitudes de la ciudad. Su ex pareja y amiga Grace (Silvia Kutika), le insiste para que contrate como asistente a Antonia (Majo Cabrera), una jóven oriunda del Paraguay que necesita trabajo urgente. Entre los dos se va forjando una relación de aprendizaje mutuo. Al principio desigual, colmada de prejuicios por parte de Manuel, pero a medida que avanzan los capítulos se van desarmando. Podemos encontrar en los pensamientos de Manuel muchos de los pensamientos de cierto sector de la sociedad en relación a los inmigrantes. En una entrevista que le realizan a la actriz que interpreta a Antonia ella habla sobre su responsabilidad al momento de construir el personaje: “Antonia representa a la mujer paraguaya, así que deseaba que eso sucediera de la manera más digna, ya que se trata de una mujer que siempre sale a trabajar para construir su futuro. Pero también pienso que representa a cada persona migrante, que pone su mejor cara para lograr algo mejor”. 

La incorporación de Robert De Niro como Vincent Parisi, el narrador omnisciente de la historia, le otorga un manto de simpatía al personaje de Brandoni. Los comentarios en relación a las metáforas de lo que sucede en cada capítulo utilizando frases típicas de Buenos Aires para nombrarlos denotan la razón de ser que tienen en la cultura porteña. Arraigadas, es cómico escuchar su explicación ya que al ser traducidas se le quita toda su potencia. Otro aspecto que incorpora el personaje de De Niro es la comparación Buenos Aires - New York. Es de fama mundial que New York es la ciudad de las luces, en donde todo puede suceder. Los hilos que se tienden entre ambas ciudades revalorizan a la ciudad Argentina, poniéndola a la misma altura que la más cosmopolita. 





Es interesante el carácter de personaje que ocupan en la serie las ciudades. Tanto Buenos Aires como Nueva York, o los elementos que se toman de cada una de esas ciudades para establecer similitudes. ¿En qué se parecen, realmente? Las ciudades son máquinas de habitar, dice el uruguayo Gustavo Remedi. Y la metáfora es interesante, porque sus sistemas de espacios regulan y someten la vida social de las personas. Conscientes de eso o sin siquiera saberlo, las ciudades nos guían, nos canalizan y nos moldean a través de sus formas, de sus invitaciones y de sus rechazos. De algún modo, a través de sus mensajes, las ciudades funcionan como un medio masivo de comunicación: las ciudades hablan. En “Nada”, los recorridos de los actores por sus calles, centro de convenciones y restaurantes muestran una selección que explica también sus consumos culturales. ¿Cuántas Buenos Aires podrían narrarse? Desde estas pampas presumimos que lo mismo pasaría en Nueva York y de algún modo resulta más certero pensar que Manuel Tamayo Prats y Vincent Parisi son idénticos en sus consumos y que probablemente serían parecidas también, en este sentido, Nueva Delhi y Londres, o Río de Janeiro y Amsterdam.


Publicado en Periódico Otro Punto @otropuntodigital 2024


 
 
 

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