Goyo
- 30 ago 2024
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Hacemos mal sin convicción/ Hacemos bien así es el amor/ Básicamente hacemos/ Lo que podemos hacer, y esto siempre será así. Manuel Moretti canta y la letra de “Melancolía” parece universal. Nos enamoramos, actuamos y vamos ahí con nuestra casa a cuestas al encuentro con un otro. Si alguien describiese el suceso sería inverosímil. Pero es real, y poetas, escritores, cantantes, artistas, filósofos y estadistas tratan de explicarlo. El cine trata de contar esos eventos del amor.
“Goyo” es la historia de un joven con Asperger, dentro del espectro autista (Nicolás Furtado) que se enamora de su compañera de trabajo, Eva (Nancy Dupláa). Ambos trabajan en un museo. Ella es guardia de seguridad y él es un guía que sabe mucho sobre arte. Ella pertenece a las clases populares y él a la alta cultura de Buenos Aires. Ella está en un matrimonio en el que sufre violencia de género, tiene dos hijos, el dinero no le alcanza y no conoce sobre arte. El vive en una casa lujosa, su hermana es una concertista de piano famosa (Soledad Villamil), su hermano (Pablo Rago) un chef reconocido de la ciudad y fundamentalmente tienen tiempo para estudiar y disfrutar del arte. La historia así planteada recupera las tradiciones de los dramas románticos en donde un hombre y una mujer de mundos diferentes se enamoran pero no pueden estar juntos. El exterior y sus personajes no comprenden su amor. Todo esto sin la épica de lo cotidiano, más bien una foto, un retrato.

Marcos Carnevale es un director de cine argentino que ha dirigido películas como “Granizo” (2022), “Corazón Loco” (2020), “El fútbol o yo” (2017), “Corazón de León”(2013), “Elsa y Fred”(2005), entre muchas otras. Su rasgo distintivo es abordar relaciones humanas de pareja o familiares de una manera sencilla. Si uno leyera la sinopsis de sus guiones podría calificar al conflicto de una profundidad tremenda pero en el tratamiento suele quedar de manera superficial. ¿Cuál es la diferencia entre contar una historia profunda de manera sencilla a contar una historia sencilla de manera profunda? Tal vez el impacto que tiene en el espectador. Con una podemos empatizar y entretenernos y con la otra voltear la mirada hacia uno mismo. También en relación a los personajes en un caso “le pasan” cosas y en el otro “siente”. En este filme parece que es un acierto la manera de contar que elige el director. Trata temas como la violencia de género, la manera en que vive una persona con Asperger, los sentimientos que aparecen en una familia cuando uno de sus integrantes tiene una condición diferente. Todo eso sin espectacularizar. Carnevale conoce e identifica ese borde. En sus propias palabras dice: "Goyo se enmarca en una serie de películas que vengo haciendo hace muchos años, basadas en personajes que para la gente son diferentes y eso es lo que dispara el conflicto de todas las tramas que vengo contando. Pero siempre estoy contando, en realidad, no al 'diferente', sino al que está mirándolo y señalándolo como diferente. Y el cuento recae sobre ese que es modificado por la realidad que se le presenta, que es el diferente; en este caso, Goyo”.

Dos universos que se encuentran desde la mirada del protagonista masculino: Goyo. Sus sentidos captando la ciudad, el arte y las personas nos llevan a preguntarnos sobre otras posibilidades de habitar. Desnaturalizar la violencia en la que andamos todos los días. Ella recibe eso, y con una sinceridad hermosa va desarmando los prejuicios a medida que habla con él. En este sentido la elección de los actores es ideal. Nancy Dupláa y Nicolás Furtado tienen registros muy diferentes en sus actuaciones, que en este caso se corresponden a lo que intentan contar sobre sus personajes. Los personajes secundarios como los hermanos de Goyo interpretados por Pablo Rago y Soledad Villamil, Cecilia Roth como la madre que no puede hacerse cargo de su hijo, funcionan como estereotipos pero no resulta incómodo.
La referencia al director cinematográfico Akira Kurosawa es inevitable. En su película “Sueños” (1990), específicamente en el cortometraje “Cuervos” (disponible en Youtube), un hombre en un museo entra a uno de los cuadros de Vincent Van Gogh para buscar al pintor. Los planos de este sujeto caminando por los campos de trigo, con su bastidor y de fondo la música de Chopin son una cita recurrente en “Goyo”. También es el pintor favorito del protagonista. Imita sus colores, sabe mucho sobre él y tiene ese vínculo tan especial con su hermano. Es un guiño para los espectadores.
Van Gogh fue un incomprendido de su época, pero revalorizado años después. En palabras de Giorgio Agamben podríamos decir: “El poeta —el contemporáneo— debe tener fija la mirada en su tiempo. ¿Pero qué cosa ve quien ve su tiempo, la sonrisa demente de su siglo? Quisiera a este punto proponerles una segunda definición de la contemporaneidad: contemporáneo es aquel que tiene fija la mirada en su tiempo, para percibir no las luces, sino la oscuridad. ¿Pero qué significa “ver una tiniebla”, “percibir la oscuridad”?”. Actualizar la mirada para ser y estar en nuestro tiempo, tal vez sea el desafío.
Reseña publicada en @otropuntodigital 2024



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